La selección española afronta el inicio del Mundial con una ventaja logística importante: disputará sus dos primeros encuentros en estadios climatizados, evitando las altas temperaturas y la humedad que ya se hacen sentir en Estados Unidos.
España completó este jueves un entrenamiento en la ciudad de Chattanooga, Tennessee, bajo temperaturas cercanas a los 29 grados y una humedad superior al 70 %, condiciones que elevaron la sensación térmica por encima de los 33 grados. El intenso calor obligó a los jugadores a hidratarse constantemente antes y durante la práctica.
Sin embargo, este factor climático no afectará a la selección en sus dos primeros compromisos de la fase de grupos. El equipo dirigido por Luis de la Fuente debutará ante Cabo Verde el 15 de junio y posteriormente enfrentará a Uruguay el 21, ambos partidos en Atlanta.
El estadio donde se disputarán esos encuentros cuenta con techo retráctil y un avanzado sistema de climatización que permite controlar la temperatura, la humedad y la calidad del aire, garantizando condiciones estables para jugadores y espectadores independientemente del clima exterior.
La situación podría cambiar en el tercer partido de la fase de grupos, programado en Guadalajara, México, y también en las instancias eliminatorias. Si España avanza como líder de su grupo, jugaría en Los Ángeles, otro escenario con tecnología de climatización. En cambio, si clasifica en segundo lugar, su destino sería Miami, donde las altas temperaturas y la humedad podrían convertirse en un desafío adicional.



