Los estudiantes españoles recurren cada vez más a herramientas de inteligencia artificial para realizar actividades escolares, aunque presentan dificultades para utilizarlas de manera eficaz.
El avance de la inteligencia artificial generativa modificó la forma en que muchos estudiantes buscan información, elaboran trabajos y resuelven tareas. Sin embargo, utilizar estas herramientas no garantiza mejores resultados si los alumnos no cuentan con conocimientos suficientes para evaluar, contrastar y aplicar correctamente las respuestas que reciben.
Los datos vinculados con PISA muestran que España se encuentra cerca de los promedios de la OCDE en competencias como matemáticas, lectura y ciencias, pero persisten dificultades en determinadas habilidades. La expansión de la IA agrega así un nuevo desafío para el sistema educativo, que debe preparar a los estudiantes para interactuar con estas herramientas.
La preocupación no se centra únicamente en cuánto utilizan los jóvenes la inteligencia artificial, sino también en cómo la utilizan. El uso automático de estas tecnologías puede favorecer la dependencia y reducir el esfuerzo destinado a comprender los contenidos, mientras que un uso guiado puede convertirse en una herramienta complementaria para el aprendizaje.
Ante este escenario, el desafío para las escuelas consiste en incorporar la inteligencia artificial dentro de las estrategias educativas sin reemplazar el desarrollo de competencias básicas. La formación en pensamiento crítico, comprensión lectora y resolución de problemas resulta clave para que los estudiantes puedan aprovechar las posibilidades de la tecnología de manera responsable y efectiva.



