Este sábado se ha celebrado en España la primera manifestación nacional centrada en la educación anti pantallas, un movimiento que crece entre familias y profesionales preocupados por el impacto del uso excesivo de dispositivos digitales en la infancia. Bajo el lema “Por una infancia libre de móviles”, cientos de personas han salido a la calle en una docena de ciudades para reclamar una desconexión real en el entorno educativo.
En Madrid, cerca de un centenar de personas se concentraron por la mañana para pedir que se establezca una edad mínima legal para el acceso a los teléfonos móviles. La propuesta, que aún no cuenta con respaldo político concreto, busca proteger el desarrollo cognitivo y emocional de niños y adolescentes frente al abuso de las pantallas, especialmente en edades tempranas.
La manifestación también ha tenido eco en otras localidades como Zaragoza, Vigo, Sevilla y Menorca, donde se han repetido las escenas de pancartas, talleres y discursos reivindicativos. Muchos de los asistentes compartieron experiencias personales y denunciaron la presión social y escolar que existe para introducir dispositivos tecnológicos desde la primaria, incluso cuando no existe una justificación pedagógica clara.
El movimiento no solo pide una reducción del uso de pantallas en la escuela, sino también una desescalada digital que abarque todo el entorno educativo. Esto incluye desde revisar la política de libros digitales hasta fomentar espacios de juego y aprendizaje analógicos. Para quienes asistieron, se trata de recuperar la atención, la creatividad y la salud mental de los más jóvenes.



