Pedro Sánchez compareció tras el último Consejo Europeo de 2025 para confirmar que la Unión Europea aprobará un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania para los próximos dos años. La ayuda, explicó, estará financiada mediante deuda conjunta y garantizada por el presupuesto comunitario, en un contexto marcado por las reticencias de países como Hungría y Polonia.
El jefe del Ejecutivo defendió que los activos rusos inmovilizados sirvan como base para esta financiación, subrayando que se trata de una “decisión histórica” porque el agresor “debe pagar por el daño causado”. En este marco, España respaldó aumentar la aportación de los Estados miembros hasta el 2% del PIB para reforzar políticas comunes como la innovación, la transición energética y la transformación digital.
En el plano internacional, Sánchez apoyó el acuerdo entre la UE y Mercosur pese a los retrasos, insistiendo en su valor estratégico frente a la guerra comercial global. También destacó el nuevo pacto mediterráneo con Marruecos y Mauritania y reclamó un papel más activo de Europa en Oriente Medio, exigiendo la entrada rápida y suficiente de ayuda humanitaria en Gaza y condenando la expansión de asentamientos en Cisjordania.
Preguntado por la situación interna del Gobierno, el presidente restó gravedad a las tensiones con Sumar y aseguró que no considera desleal a Yolanda Díaz. Confirmó que ya se ha reunido con la vicepresidenta segunda y defendió la continuidad de la coalición, al tiempo que reivindicó la “pulcritud” de los rescates y préstamos públicos realizados durante la pandemia.



