Un nuevo estudio científico ha encontrado que los humanos tardan más del doble en sanar sus heridas en comparación con otros mamíferos como primates y roedores. Esta diferencia notable se atribuye a la evolución y cambios físicos ocurridos hace millones de años.
La investigación apunta a que la pérdida del pelaje, una característica distintiva de los humanos, influyó directamente en la ralentización de los procesos de cicatrización. Sin esta protección natural, el cuerpo humano desarrolló mecanismos de curación diferentes y más lentos.
Este hallazgo abre nuevas vías para entender mejor la biología humana y su evolución, además de ofrecer perspectivas para mejorar tratamientos médicos. Conocer estas diferencias podría ser clave para innovar en terapias regenerativas y de recuperación.



