El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo una amplia victoria en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, donde alcanzó cerca del 44% de los votos. El resultado lo dejó a pocos escaños de conseguir la mayoría absoluta y abrió la posibilidad de que la formación llegue por primera vez al gobierno de una región alemana.
En España, el resultado provocó reacciones tanto en el oficialismo como en los sectores de derecha. El presidente Pedro Sánchez utilizó la victoria de AfD como una advertencia sobre el avance de la extrema derecha en Europa, mientras que Vox celebró el resultado y mostró su afinidad con la formación alemana.
En Reino Unido, el crecimiento de Reform UK, liderado por Nigel Farage, refleja una tendencia similar. El partido se consolidó como una de las principales fuerzas de la derecha radical británica y mantiene una fuerte posición en materia de inmigración y soberanía nacional.
El avance de AfD se suma a la presencia de partidos ultraderechistas en distintos gobiernos europeos y al crecimiento de estas fuerzas en países donde todavía se encuentran en la oposición. Francia, Italia, Portugal, Países Bajos, Austria y Polonia, entre otros, registran un aumento de su peso electoral.
El resultado alemán también genera preocupación dentro de la Unión Europea por las posibles consecuencias sobre los consensos políticos del bloque. La evolución de AfD podría influir en debates sobre inmigración, defensa, política exterior y economía, mientras distintos gobiernos europeos analizan cómo responder al crecimiento de la ultraderecha.



