España pone fin a una etapa clave en sus telecomunicaciones al cerrar los circuitos mayoristas basados en cobre. La decisión responde al avance de la fibra óptica y a la pérdida de relevancia de las redes tradicionales. El cambio marca un paso definitivo hacia tecnologías más rápidas, eficientes y modernas.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) aprobó la desregulación del servicio ORLA-T de Telefónica, lo que implica el fin de la provisión de nuevos circuitos mayoristas sobre red de cobre. Durante décadas, estos sistemas permitieron interconectar redes y ofrecer servicios a empresas, pero han quedado obsoletos frente a las redes de nueva generación.
A partir de ahora, los operadores no podrán solicitar nuevas altas bajo este esquema, mientras que el único servicio que seguirá regulado será el ORLA-E, basado en tecnología Ethernet. Esta transformación se apoya en el avanzado proceso de cierre de centrales de cobre en España, uno de los más desarrollados dentro de la Unión Europea.
El abandono del cobre también responde a razones económicas y técnicas. La fibra óptica no solo ofrece mayor capacidad y velocidad, sino que además reduce costos operativos y consumo energético, facilitando una gestión más eficiente de la infraestructura.
Con este cambio, el país se posiciona entre los más avanzados de Europa en la transición hacia redes digitales. La consolidación de tecnologías basadas en IP y Ethernet permitirá manejar mayores volúmenes de datos y adaptarse mejor a servicios como la nube, marcando el cierre definitivo de la era analógica en las telecomunicaciones.



