El Gobierno avanza en el diseño de un plan anticrisis para amortiguar los efectos del encarecimiento de la energía y de los productos básicos tras la escalada bélica en Oriente Medio. El Ministerio de Economía ha identificado como prioritarios los sectores que influyen directamente en la cesta de la compra, especialmente el agropecuario y el transporte.
Desde el Ejecutivo se insiste en que el objetivo es proteger a los consumidores y evitar un traslado directo de los costes al precio final de los alimentos. El encarecimiento de los carburantes y de insumos esenciales ya está presionando a toda la cadena productiva, lo que podría traducirse en nuevas subidas en supermercados.
El ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, adelantó que este viernes se concretarán las primeras actuaciones, entre las que figuran un posible “escudo energético” y nuevas medidas en materia de vivienda. Estas iniciativas buscan contener el impacto sobre los hogares, especialmente en los colectivos más vulnerables.
La crisis energética global, agravada por las tensiones en el estrecho de Ormuz, ha situado a la economía en un escenario de máxima incertidumbre. Ante este contexto, el Gobierno apuesta por una respuesta focalizada y progresiva que permita adaptarse a la evolución del conflicto y sus consecuencias.



