La portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, aseguró en redes sociales que, 22 años después del atentado, “seguimos queriendo saber la verdad”. Sus palabras reactivaron la controversia política en una jornada marcada por los actos de recuerdo a las 192 víctimas y a los más de 2.000 heridos que dejó el ataque.
Las declaraciones provocaron una rápida reacción de partidos de izquierda y de asociaciones de víctimas, que reprocharon a la formación de ultraderecha mantener viva una teoría de la conspiración que la justicia ya descartó hace años. Desde estos sectores consideran que insistir en esas dudas supone una falta de respeto a la memoria de las víctimas.
También volvieron las críticas hacia el expresidente Aznar, a quien varios dirigentes progresistas acusan de haber alimentado durante años la idea de que el atentado no fue obra del terrorismo yihadista. Para estos partidos, ese relato sigue teniendo impacto en parte del debate político actual.
El aniversario del 11M vuelve así a convertirse en un punto de fricción en la política española, donde el recuerdo del mayor atentado terrorista en la historia del país continúa generando enfrentamientos sobre su interpretación y su utilización en el debate público.



