España se sitúa entre los países de la OCDE con menor apoyo fiscal a las familias con hijos, según el informe Taxing Wages. La diferencia de carga impositiva entre hogares con hijos y sin hijos es reducida, lo que limita los incentivos económicos a la natalidad. Este escenario se da en un contexto de envejecimiento poblacional y caída de la tasa de fecundidad.
El informe señala que impuestos y cotizaciones absorben el 41,4% del salario bruto de un trabajador medio sin hijos, por encima del promedio del organismo. En el caso de las familias, aunque la carga es algo menor, la ventaja fiscal es limitada: la llamada “preferencia fiscal” apenas alcanza los 4,6 puntos, aproximadamente la mitad del promedio de la OCDE, situando a España entre los niveles más bajos del grupo.
Esta situación se agrava por el efecto combinado de la inflación y el aumento de la presión fiscal. Aunque los salarios crecieron en términos nominales, el poder adquisitivo real se redujo ligeramente, ya que el incremento de los impuestos superó la mejora salarial. España fue uno de los pocos países donde se produjo esta pérdida neta de ingresos.
Para la OCDE, el aumento de la cuña fiscal —la diferencia entre el coste laboral total y el salario neto— puede afectar negativamente tanto al empleo como a la contratación. Además, la escasa diferencia impositiva entre familias con y sin hijos podría interpretarse como un desincentivo económico a formar hogares con descendencia.
En conjunto, los datos refuerzan el debate sobre si el sistema fiscal español debería incorporar mayores beneficios para las familias, en línea con otros países europeos, para hacer frente al reto demográfico y mejorar el poder adquisitivo de los hogares.



