España enfrenta un escenario económico complejo marcado por el encarecimiento de la energía y el impacto en el consumo, según el analista Enrique Refoyo. El aumento de costos, especialmente en productos derivados del petróleo, ya afecta a sectores clave como el transporte y genera preocupación por una posible desaceleración.
En este contexto, se debate en Europa la adopción de medidas para gestionar la escasez energética. Refoyo advierte sobre el riesgo de políticas más restrictivas que limiten la movilidad, a lo que denomina un posible “confinamiento energético”, en caso de que no se garantice el suministro suficiente.
El analista también cuestiona el proceso de transición hacia energías renovables, al considerar que aún no asegura una producción constante ni cuenta con suficiente capacidad de almacenamiento. A esto se suman tensiones geopolíticas que afectan la disponibilidad global de recursos energéticos y complican el abastecimiento.
En el plano interno, señala la existencia de una “inflación encubierta” mediante prácticas como la reduflación, donde se mantienen los precios pero se reduce la cantidad de producto. Además, advierte sobre un deterioro del mercado laboral, con crecimiento de empleos de baja calidad y dificultades para trabajadores autónomos debido a la carga fiscal.
En conjunto, el análisis describe una combinación de presión sobre los hogares, pérdida de poder adquisitivo y desafíos estructurales en energía y empleo, que podrían profundizar la incertidumbre económica en el país.



