El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido su rechazo frontal a la intervención militar contra Irán pese a las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump. Desde el Palacio de la Moncloa, Sánchez defendió que España no participará en una guerra que considera perjudicial para la estabilidad internacional y aseguró que la política exterior del país no se decidirá “por miedo a las represalias”.
El choque diplomático se intensificó después de que la Casa Blanca afirmara que España había accedido a cooperar militarmente con Estados Unidos tras las advertencias lanzadas por Trump. La portavoz presidencial aseguró que ambos ejércitos estaban coordinándose, una versión que el Gobierno español desmintió de forma inmediata.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, negó “tajantemente” cualquier cambio en la postura española y aseguró que la posición del Ejecutivo no ha variado “ni una coma”. En la misma línea, la ministra de Defensa, Margarita Robles, reafirmó que España no autorizará el uso de las bases militares de Base Naval de Rota y Base Aérea de Morón para operaciones contra Irán.
En el Ejecutivo insisten en que la posición española responde a la defensa de la legalidad internacional y a la apuesta por una salida diplomática al conflicto. Mientras tanto, Sánchez ha recibido el respaldo de varios socios internacionales, entre ellos el presidente francés Emmanuel Macron, en medio de una creciente tensión política con Washington.



