El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico y podría alcanzar una intensidad excepcional hacia finales de 2026. Los expertos analizan sus posibles efectos sobre las temperaturas y las precipitaciones en distintas regiones del mundo.
El llamado “Niño Godzilla” no es una denominación meteorológica oficial, sino un término utilizado para describir episodios de El Niño de intensidad extraordinaria. Según las previsiones, el fenómeno tiene más de un 90% de probabilidades de alcanzar una intensidad “muy fuerte” durante el otoño y el invierno, con un posible máximo hacia finales de este año.
La magnitud del episodio también generó estimaciones sobre sus posibles consecuencias para la salud. Un análisis del Climate Impact Lab proyecta unas 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor entre junio de 2026 y febrero de 2027 a nivel mundial. Se trata de una estimación estadística de exceso de mortalidad asociada a las temperaturas y no de fallecimientos causados directamente por El Niño.
En Europa, los efectos del fenómeno son más difíciles de anticipar debido a la distancia con el Pacífico y a la interacción con otros patrones atmosféricos. Los modelos actuales apuntan a un invierno en España con predominio de temperaturas suaves, circulación de vientos del oeste y el paso de borrascas profundas, aunque las previsiones todavía pueden modificarse durante los próximos meses.
Uno de los escenarios que genera mayor incertidumbre se ubica hacia el final del invierno. Un El Niño intenso puede influir en la circulación atmosférica y coincidir con alteraciones del vórtice polar, lo que podría favorecer episodios puntuales de aire frío en latitudes más bajas. Por este motivo, los especialistas advierten que la evolución del fenómeno deberá seguirse durante las próximas semanas para determinar con mayor precisión su impacto sobre España y el resto de Europa.



