En un contexto de creciente preocupación por la adicción al smartphone, la empresa tecnológica Balance Phone presentó un teléfono móvil diseñado específicamente para reducir el tiempo de pantalla, especialmente entre adolescentes y jóvenes. El dispositivo propone un cambio de enfoque: en lugar de ofrecer más aplicaciones y estímulos, busca limitar el acceso a las plataformas más adictivas.
El móvil mantiene entre el 80 % y el 90 % de las funciones básicas de cualquier smartphone —llamadas, mensajes, herramientas útiles o navegación— pero bloquea de forma estructural aplicaciones como redes sociales, videojuegos, apuestas online o plataformas de streaming, responsables de gran parte del tiempo de uso recreativo.
Según datos de la compañía, el dispositivo logra reducir el tiempo promedio de uso diario de unas cinco horas a aproximadamente una hora y media. Esto supone recuperar más de mil horas al año por usuario en actividades fuera de la pantalla.
El proyecto fue presentado en el Mobile World Congress de Barcelona, uno de los principales encuentros tecnológicos del mundo. Allí, la startup defendió que la innovación tecnológica ya no pasa solo por mejorar la conectividad, sino por ayudar a las personas a recuperar el control de su atención.
Los fundadores de la empresa, Albert Beltran y Carlos Fontclara, explican que el dispositivo está especialmente pensado para familias que buscan un primer móvil para sus hijos con menos riesgos digitales.
El teléfono se basa en tres principios: bloquear permanentemente las aplicaciones más adictivas, mantener las funciones esenciales del día a día y ofrecer actualizaciones de software diseñadas para reducir distracciones. La compañía ya vendió unos 4.500 dispositivos en más de 50 países y prevé alcanzar las 20.000 unidades durante 2026.
El lanzamiento se produce en un momento en que crece el debate sobre el impacto del uso intensivo del smartphone. Datos del Instituto Nacional de Estadística indican que el 70 % de los menores de entre 10 y 15 años en España ya tiene su propio móvil, mientras diversos estudios advierten de que el uso excesivo puede afectar la concentración, el bienestar emocional y la calidad de vida de los jóvenes.



