La industria del automóvil, uno de los pilares de la economía española, cerró 2025 con un retroceso significativo en su actividad. Según los datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), la producción se redujo un 4,3 % respecto al año anterior, situándose en 2,27 millones de vehículos fabricados.
El principal factor que explica este descenso es la caída de las exportaciones a los principales mercados europeos, que continúan mostrando una demanda débil y marcada por la incertidumbre económica. Esta situación ha obligado a las plantas españolas a ajustar ritmos de producción en un contexto de menor volumen de pedidos.
Pese a este freno coyuntural, el sector avanza en su transformación estructural hacia la movilidad sostenible. En 2025 se consolidó el aumento del peso de los vehículos híbridos y eléctricos en las líneas de montaje, reflejo de las inversiones realizadas por los fabricantes para adaptarse a los objetivos climáticos y regulatorios de la Unión Europea.
Desde Anfac subrayan que la evolución del sector dependerá en gran medida de la recuperación de la demanda, del despliegue de infraestructuras de recarga y de un marco de ayudas estable que incentive la compra de vehículos electrificados. La automoción española afronta así un periodo de transición clave para mantener su competitividad industrial.



