El informe detalla que, desde la introducción de estas bolsas en 2016, la tasa de abandono del tabaco entre las mujeres suecas aumentó un 200%, mientras que la proporción total de fumadores se redujo un 49%. Este avance permitió al país alcanzar antes de tiempo el objetivo de “país libre de humo” fijado por la OMS.
Los expertos destacan que las políticas públicas de Suecia combinaron la promoción de productos de riesgo reducido con una regulación estricta del tabaco tradicional, sin recurrir a prohibiciones absolutas. Esto generó un entorno favorable para quienes buscaban dejar de fumar con apoyo médico y alternativas seguras.
El modelo sueco es ahora referencia para otros países europeos. Smoke Free Sweden subraya que cuando las autoridades apuestan por la innovación y la ciencia, se logran resultados tangibles en salud pública. El reto, concluyen, es replicar este enfoque en otras naciones sin perder el rigor sanitario.



