La importación masiva de cereal, especialmente desde Ucrania, ha desplomado los precios: el trigo ha pasado de 360 a 198 euros por tonelada desde 2022, y la cebada de 313 a 185 euros. Esta situación se agrava por el incremento de los costes de producción, lo que elimina la rentabilidad e incluso obliga a trabajar con pérdidas.
Además, Palacín denuncia que el 60% del cereal que se consume en España se importa en ocasiones en pésimas condiciones, generando problemas de salud animal. UCCL reclama cláusulas de salvaguardia con aranceles, controles estrictos en Castilla y León aplicando normas «espejo», certificaciones europeas en origen y ayudas directas para los agricultores hasta que se implementen estas medidas.
La organización ha convocado una movilización el 4 de junio en Valladolid para exigir soluciones. Los agricultores esperan que el Gobierno tome medidas para proteger al sector y garantizar su viabilidad a largo plazo.



